¿Qué motiva a un criminal?

El crimen es algo inherente al ser humano y a la literatura. Como anécdota, en una de las primeras novelas de la historia, los dos primeros seres humanos no hacían más que desobedecer las leyes imperantes, tanto que fueron expulsados del paraíso. Y el primer asesinato constatado fue entre los hijos de esa primera pareja humana.

Si ya en la biblia empezamos con robos de manzanas y asesinatos de hermanos, siendo como eran esos primeros humanos bastante inocentes, podemos constatar que la cosa no iba a ir a mejor.

En este post vamos a analizar diferentes tipologías criminales y vamos a comprobar que la mayor parte de las veces son personas normales las que los cometen. Simplemente en algún momento de su vida se presentó una oportunidad de cometer un crimen y tomaron la decisión de hacerlo.

Hay otros criminales que lo son por su entorno social. Los delincuentes habituales lo son en muchas ocasiones por sus condiciones de vida. Pobreza, exclusión social y estar en contacto con otros delincuentes hace que sea más fácil caer en la delincuencia que salir de ella.

Por último tenemos los criminales que lo son por algún tipo de problema mental. En este grupo en muchas ocasiones se encuentran los delincuentes sexuales o los que asesinan a sus parejas.

Dentro de la literatura, el crimen está presente en muchas novelas, siendo precisamente la novela negra uno de los géneros literarios más buscados y leídos.

Dentro de mis libros tengo la saga “Crimen Perfecto” que agrupa a un buen número de novelas del género policiaco.

En este artículo vamos a hablar de la novela criminal. Puedes visitar también este artículo sobre la “literatura fantástica”.

La corrupción política

La administración pública gestiona unas cantidades ingentes de fondos. Desde el más pequeño ayuntamiento hasta el estado, todo ese dinero pasa por manos de políticos. Por otro lado, prácticamente toda la actividad económica depende de regulaciones, subvenciones o financiaciones públicas. Y ese control público de lo privado lo realizan también políticos.

Esos políticos deben tomar decisiones importantes y se encuentran presionados por los grandes poderes económicos. Esas presiones en muchos casos acaban en casos de corrupción. El político que toma la decisión lo hace dirigido por esos poderes económicos ya sea por miedo, ya sea por respeto o en muchos casos, porque simplemente le han sobornado.

En nuestra historia reciente, como ejemplo, recuerdo una charla que dio en 2012 en la feria Genera Gonzalo Saenz de Miera, el que ahora es director de Cambio Climático de Iberdrola, en la que criminalizó el autoconsumo eléctrico, en una charla que resultó realmente vergonzante (lo sé porque asistí a ella ya que yo daba precisamente en esa feria una sobre autoconsumo eléctrico), definió lo que él llamó “peaje de respaldo”, coste que debían pagar las renovables en autoconsumo para acceder a la red.

Al año siguiente, el ministro de industria y energía José Manuel Soria paralizó por completo el desarrollo de las energías renovables en España con lo que se conoció como el famoso “impuesto al sol” que se llamó en su famoso decretazo “peaje de respaldo” y que se debía pagar a las compañías distribuidoras. En este caso el poder económico fue quien dirigió la decisión política, con su poder de persuasión.

La realidad supera en general a la ficción. Pero es precisamente esa realidad la que hace creíble cualquier historia criminal en la que aparezcan políticos.

En mis novelas la corrupción política está a la orden del día. En “En el Olimpo no hay Diosas, tan sólo putas” el protagonista se enfrenta a una clase política valenciana que se sabe protegida y por tanto, obra con total y absoluta impunidad y descaro. Incluso cuando se intenta imputar a alguno de esos políticos se ve que no es posible.

En la novela “El sueño español” describo los años más duros, más increíbles de la corrupción, los previos a la crisis inmobiliaria de 2008. Son una especie de memorias ya que me tocó vivir muy de cerca ese politiqueo en el cual en muchos casos se cerraban los negocios en clubs de alterne, donde los sobres corrían sin control y donde un alcaldillo de un pueblo perdido tenía tanto poder que se creía dios.

La corrupción ha sido un constante en muchas de mis novelas. El poder de los políticos aparece en “El reto, The challenge” cuando por cuestiones electorales el gobierno decide “resolver” un asesinato terrorista por las bravas, buscando falsos culpables, para tranquilizar a la población y acallar a la oposición. También en “Radiografía de un atentado”, cuando se descubre que detrás de la financiación de un atentado islamista está una red de empresarios que amañan concursos públicos.

En resumen, la corrupción política me ha inspirado mucho. Quizá sea porque la he vivido de cerca.

El terrorismo

Otro de los grandes bloques criminales lo conforma el terrorismo. Éste se suele amparar en alguna ideología idealizada que pretende buscar una sociedad mejor y que a falta de poder convencer de sus bondades, se intenta imponer por la fuerza. Todos los terrorismos, ya sean los nacionalistas, los fascistas, los comunistas o los teológicos, tienen una serie de rasgos en común.

El primero, el uso de la fuerza de forma indiscriminada. El terrorismo no es una guerra entre ejércitos, sino actos aislados y violentos que pretenden sembrar el terror entre la población civil buscando por un lado adormecer y por otro someter a esa población. Pero la sociedad a someter no es la que se considera “enemiga”, sino la propia.

ETA en los años de plomo no quería doblegar al estado español, no pretendía someter a andaluces o madrileños. Quería implantar sus ideas en Euskadi. La población que sufría con mayor frecuencia los atentados eran precisamente los vascos. Los yihadistas tienen como objetivo imponer sus ideas radicales en los países islámicos.

Otro de los rasgos que tienen en común todos los terrorismos es el de apropiarse de símbolos propios de la población que pretende someter. Así pues ETA se mostraba como la única organización que luchaba por el pueblo vasco y por sus símbolos; la ikurriña, el euskera, la cultura vasca. Los yihadistas llevan el islam al extremo. El objetivo de esto es cometer atentados fuera de su zona de influencia (en España ETA, en occidente los yihadistas) de manera que ese terrorismo acabe asociándose primero indirectamente, después ya de forma más directa, no con el grupo terrorista, sino con la población de la que se han apropiado sus ideas.Por eso, hemos asociado a ETA con Euskadi, al terrorismo yihadista con los musulmanes. Se genera una sensación de rechazo tras cada atentado no contra los terroristas sino con los países, con las regiones, con las ideas que dicen defender los terroristas. De esta manera se consigue aislar a la población que los propios terroristas desean someter, y se crea el caldo de cultivo para que el terrorismo se retroalimente.

Pero a los terroristas también hay que mantenerlos dentro de la organización, y eso se consigue mediante el odio o con promesas irrealizables. En las tres primeras novelas de la saga “Crimen Perfecto”, se analiza como trasfondo común un atentado de ETA. En “El asesino del metro”, aunque la trama principal es la persecución de un asesino en serie, se prepara un atentado terrorista. En esta novela presento cómo se gestiona el odio para mantener unidos a los terroristas y también cómo el que ese terrorismo sirviera para que muchos partidos políticos captaran votos para sus intereses, el poder político actuara en ocasiones en convivencia con los asesinos.

En “La fosa común”, cuya trama principal trata sobre la investigación del hallazgo de 22 cadáveres en una finca, se resuelve la trama terrorista que llevó a cabo el atentado, mientras que en “La muerte de Vanessa”, una novela en la que se investiga el homicidio de una joven que aparece muerta en un hotel de Sopelana, se completa la trilogía con la desarticulación de una trama policial que dio cobertura al atentado inicial.

El terrorismo yihadista también lo he tratado en “Radiografía de un atentado” en el que hay una carrera contra reloj para detener a un homicida que ha escapado con vida y armado de un atentado terrorista masivo en Madrid, llegándose en esa investigación a destapar las fuentes de financiación del terrorismo.

En “Daesh, Game Over” se investiga un extraño atentado de miembros del Estado Islámico que han entrado ilegalmente en España, y que han atacado un club de alterne en Bilbao. En este caso las razones que mueven a los terroristas son más mundanas.

El desencadenante de “El final de la cuenta atrás” son los atentados yihadistas indiscriminados que se producen en Europa, Rusia y EEUU, lo que lleva a una guerra sucia contra los países árabes llevada a cabo por los servicios de inteligencia americanos y que culmina con un ataque nuclear contra Nueva York.

Por último, en “El reto, The challenge”, la trama se inicia con el secuestro de un concejal en Ermua y un comando terrorista que 10 años después de la disolución de ETA, pide la liberación de todos los presos de la banda en 48 horas. Pero en esta novela, nada es lo que parece.

Tengo que reconocer que el terrorismo ha sido el hilo conductor o ha estado presente en muchas de mis novelas ya que se trata de un fenómeno fascinante y muy difícil de combatir ya que un grupo de terroristas con tan sólo una furgoneta y unos cuchillos puede llegar a hacer barbaridades, como pasó en  Barcelona y Cambrils en 2017.

El crimen organizado

Dentro del crimen organizado se presentan muchas posibilidades. Ya no se trata de un criminal aislado sino de un conjunto de personas que actúan al margen de la ley, en actividades delictivas. Las organizaciones más básicas son simplemente pequeñas bandas que se dedican al robo o al pequeño trapicheo. También son las organizaciones más expuestas y las que más fácilmente pueden ser desarticuladas.

Sus miembros son detenidos y pasan por la cárcel en numerosas ocasiones, donde entran en contacto con otros pequeños delincuentes por lo que acaban retroalimentándose en sus actividades delictivas. Una vez que se ha entrado en esa rueda es muy difícil salir de ella ya que las condenas son pequeñas, sin dar tiempo a la reinserción y a la salida se vuelve al robo y al trapicheo ya que no conocen otras opciones para buscarse la vida.

Esas pequeñas bandas pueden hacerse muy grandes como el caso de las bandas latinas. Un mundo de marginalidad, a veces real, a veces inventada donde aspectos de nacionalidad original o raza se aprovechan para unir a sus miembros, considerando a otras bandas de corte similar enemigas. En estas bandas hay códigos de conducta y reglas que deben cumplir todos sus miembros, organizados jerárquicamente. La banda se convierte en una especie de organización social que se alimenta económicamente por el tráfico de drogas, el robo y otras actividades delictivas menores.

Según la organización se hace más compleja, aparece el crimen organizado y la mafia. Son redes delictivas  que mezclan negocios legales con otros como el tráfico de personas, la prostitución, el tráfico de drogas a gran escala, los préstamos con usura, el tráfico de armas y otras actividades. Son organizaciones que actúan a nivel internacional, blanqueando capitales a través de sociedades fantasma, corrompiendo políticos y manejando cantidades ingentes de dinero. Estas organizaciones delictivas a veces se simulan con otras en apariencia legales pero que se aprovechan de las redes de blanqueo de capitales para evadir impuestos u ocultar fortunas en paraísos fiscales.

En la novela “En el Olimpo no hay Diosas, tan sólo putas” el protagonista se enfrenta a una compleja organización dedicada a la prostitución de lujo, el tráfico de drogas y otras actividades delictivas en las que intervienen grandes empresarios, políticos y sicarios. La novela, aunque es de ficción, está basada en hechos reales, ya que la agencia de modelos que se describe fue real.

En otra de mis novelas, “El final de la cuenta atrás”, aparece una trama de piratería en Somalia con ramificaciones en varios países donde se blanquea el dinero de los rescates. Otro ejemplo lo presento en “Daesh, Game Over” donde se saca una importante cantidad de dinero del país a través de una empresa china de fabricación de paneles solares.

También la novela de ciencia ficción da mucho juego para el crimen. En “La anomalía Urbina-Korpanoff” una mafia policial organizada controla una parte importante de Siberia y nuestro protagonista se debe enfrentar a ella para poder atravesar la estepa helada.

El crimen organizado da mucho juego, ya que se puede mezclar con la corrupción política o incluso con el terrorismo.

El arte de la guerra

El crimen llevado a su máxima expresión. No hay límites, la barbarie humana se ceba sin control sobre otros seres humanos. El odio además, usado como arma, se potencia. Al enemigo ni agua. Se trata de utilizar todas las armas posibles con el fin de destruir al contrario.

El crimen se institucionaliza al usar armas de destrucción masiva. Bombardeos como el de Hiroshima, llevado a cabo por la tripulación de un avión trajo consigo la muerte instantánea de más de 80.000 personas. La ausencia de empatía en tiempos de guerra hace que alguien pueda hacer eso sin cargo de conciencia.

El enemigo capturado se convierte en un problema. Los prisioneros de guerra acaban en cárceles donde los carceleros no pueden evitar su odio sabiendo que sus compatriotas mueren en el frente. Los campos de concentración en la segunda guerra mundial se convirtieron campos de exterminio en el que las personas eran asesinadas de forma sádica, sin misericordia, sin límites.

En la novela “Pilar” el protagonista sufre en sus carnes la venganza de los vencedores. En “Jasenovac” se muestra la vida en los campos de concentración más crueles de la segunda guerra mundial a la vez que se justifica el uso de bombardeos indiscriminados sobre la población civil. Son dos de mis novelas bélicas y, como en toda guerra, quien tiene el poder lo ejerce sin límites sobre el enemigo.

Psicópatas y mentes criminales

La psicopatía es una enfermedad mental. Los psicópatas carecen de afectividad y empatía por otras personas. Son narcisistas y manipuladores. No tienen por qué ser unos delincuentes, pero la falta de sentimientos hacia los demás les dan puntos para convertirse en criminales. Suelen ser muy inteligentes, o al menos ellos creen que lo son.

Como anécdota, en casa tenemos una gata mil razas recogida de pequeña en la calle. Todos los días sale de casa y suele volver con alguna víctima (algún pájaro descuidado, ratones… y una vez hasta una tortuga). Cuando liberamos al fruto de sus cacerías (generalmente los trae vivos) nos mira con cara de asesina. Estamos convencidos de que en el momento en el que encuentre cómo deshacerse de los cadáveres, nos matará a todos. Es una gata psicópata.

Sin embargo, la psicopatía no es demasiado frecuente. Hay otras patologías más frecuentes. La más peligrosa es la de los celos posesivos, base de gran parte de la violencia de género. Y ésta patología es muy grave ya que lleva en muchas ocasiones, en demasiadas, al asesinato. Decenas de mujeres son asesinadas por sus parejas en España anualmente. Y en muchas ocasiones, tras el crimen, el asesino se suicida por lo que es muy difícil la prevención de este tipo de crímenes.

El consumo de drogas tiene dos problemas inherentes relacionados con la delincuencia. El primero es el derivado por la adicción que obliga al drogadicto a buscar su dosis y en muchos casos para lograrla debe robar o prostituirse. El segundo está relacionado con los efectos sobre el cerebro de las propias drogas. Muchas de ellas traen consigo un deterioro de la conciencia. Los drogadictos viven ajenos a la realidad, incluso cuando no están bajo el efecto de ellas.

Así pues, los consumidores de éxtasis y anfetaminas suelen mostrarse excitados. No paran, se mueven, no se concentran. Los consumidores habituales de cannabis y marihuana pierden la consciencia de la realidad. Están como ausentes, son de reacción lenta. cada droga tiene unas consecuencias sobre el consumidor diferentes, algunas de las cuales provocan sociopatías graves.

En la novela “El último concierto de Sako de Pota” uno de los protagonistas es adicto al cannabis y se muestra lento de movimientos pero gracias a la droga es capaz de hilar pensamientos que una persona normal no haría. He de avisar que en este caso se trata de una novela de humor.

Sin embargo, en “Virus” uno de los personajes ha vivido en el pasado un episodio de malos tratos. El maltratador en este caso muestra los síntomas típicos de celos y posesión. Como en la famosa novela del Doctor Jekyll y Mister Hide, presenta dos personalidades diferentes y antagónicas. La que muestra un amor enfermizo por su pareja. Los regalos, el cariño excesivo, el tratar a su pareja como una reina contrasta con el sentimiento de posesión y de frustración cuando la pierde, con la necesidad de infringir el mayor daño posible, ya sea asesinándola o matando a sus hijos y evitando el castigo con el suicidio.

En una de las cuatro partes que componen “El origen del planeta de los simios” aparece un episodio de celos patológicos que acaban en tragedia.

La protagonista de “Sólo soy una puta” es una prostituta cocainómana. No es una delincuente como tal, pero su situación sí la hace vivir al margen de la sociedad. Los delincuentes que la explotan son los que a ojos de la ley se presentan simplemente como empresarios o clientes, proxenetas y puteros.

Aunque “La casa del Alto de Enate” es una novela fantástica, en ella aparecen dos tipos de criminales. Un psicópata pederasta por un lado y un traficante de drogas a través de la frontera se enfrentan en el mundo real y en el más allá.

También en dos de mis relatocuentos abordo los problemas mentales, concretamente en “Límite 48 horas” y en “48 horas más”,

El crimen en la literatura

Para mi gusto, la mejor novela negra que he leído ha sido “El padrino” de Mario Puzo. Muestra el crimen organizado desde la cabeza, que permanece limpia, ajena a la sangre, hasta los asesinos sin escrúpulos que obedecen ciegamente o traicionan a sus jefes. Con una narrativa amena y sencilla te atrapa desde el inicio y consigue hacer que empatices con los criminales, hasta convertirte en un cómplice de la famosa “cosa nostra”.

La literatura clásica ha creado detectives famosos como Sherlock Holmes o Hercules Poirot. Agatha Christie no sólo creó a su famoso detective sino que se convirtió por méritos propios en la reina de la novela negra.

Ya más cercana en el tiempo y en el espacio, la obra de Manuel Vázquez Montalbán y su detective Pepe Carvalho es capaz de enganchar y desilusionar por igual, pero no hay duda que supuso un hito en la narrativa negra española.

Y dentro de la novela negra española, aunque añeja, me gustó mucho “El alquimista impaciente” de Lorenzo Silva. Mostraba una trama diferente, rompiendo con el crimen tradicional. Sin embargo, estas novelas no se corresponden con el modelo de crimen más actual, de bandas, de violencia interracial y política que es la que aparece ahora en España y en Europa. Incluso la novela negra actual, las trilogías del Baztán o de la Ciudad Blanca dejan de lado la nueva realidad social española y se centran en el criminal clásico.

En mi novela “Sólo soy un niño” intento desmitificar el mundo de los Menores Extranjeros No Acompañados, pero también muestro una nueva realidad social y los problemas de criminalización de estos chavales por parte de ciertos sectores políticos de nuestro país.

El crimen, una habilidad social de los humanos

Como hemos visto, el crimen es inherente a la humanidad. La sociedad humana es criminal por naturaleza. El libre albedrío hace que, al poder decidir entre hacer el bien y el mal, existan muchas posibilidades de elegir la segunda opción, simplemente porque se pone en la balanza en un lado los beneficios de esa acción frente al perjuicio que puede provocar a terceros. Y en muchas ocasiones, la falta de empatía por los que pueden salir perjudicados de nuestras acciones, hace que tomemos ciertas decisiones.

El crimen no tiene más limitación que nuestra propia moral. Y esos límites no están impuestos. Hay quien no pasa de pagar en B al fontanero para ahorrarse el IVA, otros pueden llegar al asesinato. Y en la imaginación de las personas esos límites no existen. A muchas personas les gusta imaginar lo que harían si no tuvieran límites, y otras, ciertos escritores, satisfacen esa demanda.

Por eso la literatura negra es un género tan prolífico. Tanto que puede mezclarse con otros géneros como la ciencia ficción, el género fantástico, o incluso el humor, como el caso del humor negro. En gran parte de la literatura es precisamente el crimen la base de la trama ya que es capaz de crear historias interesantes, trepidantes y con suspense.

Humanos, disfruten del crimen.

Listado de novelas mencionadas en este artículo

Las primeras, directamente de la saga Crimen Perfecto, son las siguientes:

El asesino del metro

La fosa común

La muerte de Vanessa

En el Olimpo no hay Diosas, tan sólo putas

Radiografía de un atentado

Daesh, Game Over

El reto (The challenge)

Fuera de la saga específica, también aparecen crímenes en novelas de ciencia ficción

Virus

La anomalía Urbina-Korpanoff

El origen del planeta de los simios

El crimen también es protagonista en el género fantástico

La casa del Alto de Enate

O en novelas de denuncia social

El sueño español

Sólo soy una puta

Sólo soy un niño

E incluso en el humor

El último concierto de Sako de Pota

Por no hablar de las guerras, donde el crimen generalmente queda impune

Jasenovac

Pilar

El final de la cuenta atrás

Y fuera de las novelas, en los relatocuentos, puedes encontrar los dos relatos cortos mencionados

Límite 48 horas

48 horas más

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8 pensamientos en “¿Qué motiva a un criminal?

  • 18 octubre, 2022 a las 11:25 pm
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    Muy divertido el test de delincuente. Lo de los bombones es un crimen que no puedo evitar, jajaja

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    • 19 octubre, 2022 a las 10:17 pm
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      Yo hago bolitas muy pequeñas con los envoltorios. Pero es un crimen perfecto, aunque te detenga el de seguridad, no podrá encontrar el objeto robado, jeje

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  • 19 octubre, 2022 a las 6:58 pm
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    Me ha sorprendido lo que dices de que en realidad no hay tantos psicópatas. Es algo que asusta. Y miras los crímenes que aparecen en los diarios y resulta que sí que es cierto, la mayor parte de los crímenes (robos y asesinatos) son cometidos por personas normales, de esas “que siempre saludan en la escalera”

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    • 19 octubre, 2022 a las 10:15 pm
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      Si todos los criminales fueran psicópatas, sería muy fácil prevenir el crimen. Pero ni todos los psicópatas son criminales y tan sólo una pequeña parte de los criminales son psicópatas.

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  • 19 octubre, 2022 a las 9:56 pm
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    Lo primero, felicitarte por la entrada, muy buena, muy bien presentada, muy trabajada. Luego un comentario sobre la guerra. Yo creo que los crímenes en la guerra son fomentados como una forma de odio, para por un lado asustar al enemigo y por otro, unir a los que los cometen. Y se les da impunidad a los que los cometen, como si fueran actos de guerra.

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    • 19 octubre, 2022 a las 10:09 pm
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      En la novela “El asesino del Metro” uno de los terroristas explica el cómo unirlos por el odio. Pone como ejemplo las famosas granadas Jo Ta Ke, que eran granadas de carga hueca. Una granada normal choca contra la pared de una casa y explota, derrumbándola. Una de carga hueca hace un pequeño agujero y traslada la explosión dentro de la casa. En ambos casos es un atentado, pero en el segundo caso se busca hacer más daño, ensañarse con el “enemigo”. De cara a la galería sigue siendo un atentado. Dentro del comando terrorista se consigue unir al comando por el odio.

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  • 20 octubre, 2022 a las 10:07 pm
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    Me ha encantado la referencia a Caín y Abel. La Biblia es la primera novela negra de la historia.

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  • 22 octubre, 2022 a las 11:07 pm
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    Recuerdo cuando salió a la luz toda la corrupción de Marbella. Nos quedamos todos sorprendidos. Nos arrebató la inocencia. Y pensar que lo de ahora lo ha dejado como un juego de niños…

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