Localización
Los montes encima de Legutiano formaron parte del frente en la guerra civil. En el collado de la Manzanilla encontramos un monumento referente a ese momento de la historia. Saldremos desde la carretera de los barracones de Landa, antiguas casas de los trabajadores del pantano.
Se trata de dos cordales diferenciados separados por un collado entre dos valles. El norte, el de Jarindo, pinares y terreno despejado. El sur, el de Albertia, hayedos y robledales.
En el Olimpo no hay Diosas, tan solo putas. Un thriller que cambió la saga Crimen Perfecto
Leer más

A este collado también se accede desde Atxarte. Una vez en él, se sube hacia Zabalandi si se va a Amboto o Ipizte o hacia Larrano, que es lo que hemos hecho en esta excursión para hacer la cresta de Alluitz o la de Egoin.
Markina es un pequeño pueblo con algún caserío, sobre todo en la zona más pegada al río, y bastantes chalets. El río, por desgracia, en verano los últimos años se seca. En cambio, en invierno presenta bonitos rincones, sobre todo la zona del molino.
En la plataforma ahora se están haciendo obras, pero se puede aparcar sin problemas. El acceso está prohibido con nieve.
La carretera llega hasta los pueblos de Okina y Izarza, éste último abandonado durante años hasta que se estableció una granja en él.
Pero en este caso, para poder visitar los robledales de Txintxularra, no dejaremos el coche ahí. Además, saliendo desde Sarria podremos visitar el molino, la fuente y llegar al parking del parque natural por un original puente colgante.
Dejaremos el coche aparcado al lado del polideportivo, en un amplio parking donde también se puede pernoctar con la autocaravana. Una pequeña torre que aparenta un castillo marca el lugar.
Desde la ermita sale una pista que seguiremos hasta la cima. Asciende por un hayedo, por un vallecillo, hasta llegar a la cresta, ya muy cerca de la cima.
Desde ahí nos internaremos por una pista para pasar por una antigua mina de lignito que hace ya décadas permanece inundada. Desde ahí, por el bosque, primero llegamos a la pequeña cima de Gitabe y a pie de roquedo, hasta la pista que sube desde el Santuario.
Ahí nace una senda que nos llevará hasta la cima. Al poco de empezar pasamos por una zona de simas. La primera, a la derecha, es impresionante. Tras un cartel de peligro descubrimos la segunda, que la cruzamos por su derecha. Luego llegaremos a la antigua calzada medieval que cruzaba la sierra a través del túnel de San Adrián.