Esto que os voy a contar es real como la vida misma. Los que me conocéis sabéis de mi mente racional, de mi búsqueda de la explicación a todo lo que ocurre, pero esto que pasó, no lo sé explicar. Y es por ello que me desasosiega y lo aparto de mi mente, evitando evocar los sucesos que pasaron, y que culminaron aquella calurosa noche de San Juan.
De todas maneras, de vez en cuando, cuando estoy sólo en mi cama, en el silencio de mi casa, escucho ruidos lejanos, y siento el miedo de que se vuelva a reproducir todo otra vez, de que vuelva a empezar, de que vuelvan esos movimientos de aire frío en mi habitación, de sentir cómo se me erizan todos y cada uno de los vellos de mi cuerpo.
Todo empezó poco a poco, como si fuera una broma. Mi amiga solía quedarse a dormir en mi casa, y cuando lo hacía, era cuando ocurría todo. Creo firmemente que era ella. No sé explicar por qué pasaba, pero seguro que era ella. A pesar de que ahora, sólo en mi habitación, muchas noches creo que se repetirá todo y que volveré a perder el sueño, sé que se fue con ella.
Desde la cama escuchábamos ruidos, como golpes en la cocina. Así empezó todo. Me levantaba, paseaba por la casa, pero no había nada. Y los golpes cesaban, para volver al rato, cuando me había acostado. Un día mi amiga, desde la cama, gritó un “ya basta”, y el ruido cesó esa noche. Desde entonces nos acostumbramos a tomarnos como una broma a nuestro fantasma particular, y cuando escuchábamos los ruidos, un simple grito los acallaba.
Pero un día pasó algo raro. Mi amiga, en el coche tuvo un problema. Se le bajaba sola la ventanilla. Pero sólo los días de calor. Desmonté la puerta entera, cambié el motor y el botón accionador. Pero seguía pasando. La ventanilla, los días de calor, se bajaba sola. Hasta que un día, sin previo aviso, dejó de hacerlo.
Días antes de la noche de San Juan, nos visitó una sobrina de mi amiga con su pareja y su pequeña hija. No sé por qué ocurrió, ya que yo no estaba en casa cuando empezó todo. Cuando llegué estaban discutiendo a pleno grito, y mi amiga les chillaba a los dos, recriminándoles que se pelearan en casa ajena. Me asomé al cuarto donde estaban los tres. La niña lloraba. Y entonces ocurrió.
Escuchamos un fuerte ruido en la sala. Se hizo el silencio. Hasta la niña calló. Fuimos todos a la sala, y en el suelo, entre la pequeña mesa de madera y el sofá, estaba un trípode de un telescopio que tengo. El trípode estaba encima de la caja del telescopio, y ambos sobre una librería. Había caído desde allí, con un pequeño handicap. La puerta del balcón estaba abierta, y era más alta que la librería.
El trípode que había hecho el ruido al caer, había saltado por encima de la puerta, de la mesa, y caído al suelo. La distancia entre la librería y donde apareció el trípode era de más de tres metros. No sé qué pasó, no lo consigo explicar, y eso me sigue intrigando.
Pero todo culminó la última noche que pasamos juntos, la noche de San Juan de aquel año. Hacía mucho calor. Estuvimos cenando con amigos y luego fuimos a las hogueras. En bromas nos sacamos fotos saltando las brasas. Hubo una que salió mal. Nos reímos mucho porque ella saltó la hoguera pero como yo había bebido algo, cuando saqué la foto ya estaba en el otro lado.
Pero al día siguiente, cuando vi la foto en el móvil… vi esto.
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| La extraña figura azul que saltó la hoguera detrás de mi amiga |
Y me pregunté. ¿Qué es esa extraña figura azul que está sobre la hoguera? Al principio pensé que se trataba de un efecto del humo. Pero el humo… no tiene una zapatilla debajo, como aparece en la fotografía, sobre el suelo.
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| La zapatilla sobre la que se apoya la figura azul que salta las brasas. |
Mi amiga se fue esa noche, para siempre, y con ella los ruidos y otros extraños fenómenos. Pero aquellos hechos me inspiraron la novela “La casa del Alto de Enate“, donde muchas de las cosas que en ella se cuentan, están basadas en la realidad. Pero cada vez que evoco aquello que ocurrió, sólo en mi cama, siento los escalofríos que me recorrían en aquellos días.
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Llegué a la novela La casa del Alto de Enate a través de esta entrada en el blog y tengo que decir que no me ha defraudado ni la entrada, ni la novela. La recomiendo. Estoy recomendando este autor a mis amigos, voy a leer alguna novela más, de momento me gusta.
Muchas gracias, espero que si sigues leyéndome, te guste.