En la segunda guerra mundial se popularizó la teoría de que si se destruían las ciudades de la retaguardia del enemigo, el efecto psicológico que producía mermaba la moral del soldado en el frente.
Los alemanes dieron el pistoletazo de salida en Gernika o Durango con bombardeos sobre la ciudades mezclando bombas de destrucción con incendiarias. Ya en la segunda guerra mundial bombardearon de esta manera Belgrado y otras ciudades.
Pero fueron los aliados, principalmente ingleses y estadounidense, los que usaron esta barbarie masivamente, en bombardeos como el de Hamburgo o Dresde en Alemania, o Tokio en Japón, algo que se continuó en la guerra de Corea.
Este tipo de bombardeos preparaban tormentas de fuego que podían durar varios días y que destruían completamente las ciudades. Y a sus habitantes.
Pero necesitaban un arma más eficaz, de manera que pudieran usar una única bomba para lograrlo. Y se desarrolló la bomba atómica, que enseguida se quedó pequeña, pasando a la bomba termonuclear.
En el artículo sobre estrellas de neutrones puedes conocer más sobre energía nuclear.
Componentes de la bomba
Los libros El quanto de energía y La Tierra, ha nacido una estrella estudian con más detalle las reacciones nucleares.
Una bomba termonuclear clásica consta de dos elementos principales, el primario y el secundario. El primario está compuesto de una bomba atómica clásica, mientras que el secundario está formada por cilindros superpuestos de diferentes materiales.
En la novela de la saga Crimen Perfecto, La fosa común, se describe una curiosa bomba nuclear.
Los dos elementos están recubiertos de una capa de poliespán y contenidos en una carcasa que puede ser de berilio.

Si vamos al primario, éste contiene varias esferas concéntricas. La más interior contiene tritio o polonio. Está rodeada de una esfera de plutonio 239 y por encima berilio. Todo ello está recubierto de un alto explosivo y de cordón detonador cosido como un balón de fútbol, con pentágonos y hexágonos. En los 12 pentágonos se colocan los detonadores controlados por un pequeño procesador que gestiona un radar.
El secundario está formado por cilindros en vez de esferas, también concéntricos. El más interior es de Uranio 235. El exterior de Uranio 238, el más barato y fácil de conseguir. Entremedio se coloca un material denominado Liddy. Es deuteriuro de Litio 6. Un isótopo del hidrógeno (el deuterio) y un isótopo del Litio (el de número atómico 6)
Funcionamiento del artefacto
Ahora vamos a hacer explosionar esa bomba. Se ha lanzado desde un misil y está sobre la ciudad que se va a destruir. El procesador gestiona el radar y éste le dice a qué altura está del suelo. Cuando está a la altura determinada (entre 600 y 1.000 m. de altura) da la orden de detonación.
Inmediatamente los 12 detonadores explosionan, activando el cordón detonador, que hace explotar el explosivo que rodea la bomba atómica del primario. Así se consigue una explosión equilibrada en toda la esfera, y esa explosión la comprime una 4 ó 5 veces su volumen inicial, aumentando su densidad.
El plutonio, al aumentar su densidad, sufre una reacción en cadena. Es el tritio o el polonio del núcleo quienes proporcionan los primeros neutrones para iniciarla. El berilio que rodea a la esfera de plutonio reflejar los neutrones que intentan escapar de nuevo hacia la reacción nuclear.
Todo el plutonio se ha desintegrado produciendo una potente radiación electromagnética y neutrónica. Los fotones de las radiaciones gamma y rayos X actúan sobre el poliespán, disociando sus moléculas en átomos y sus átomos en núcleos y electrones. Se crea una nube de plasma alrededor de la bomba que aumenta la conductividad eléctrica.
Los neutrones que escapan del núcleo primario atraviesan la nube de plasma a gran velocidad y rebotan en la carcasa de berilio, dirigiéndose al cilindro más interior del secundario, el compuesto de uranio 235.
Este cilindro reacciona a la nube neutrónica que está recibiendo con una reacción nuclear en cadena, que emite nuevos neutrones. Atraviesan la capa de Liddy y llegan al cilindro de uranio 238 que los absorbe convirtiéndose en el inestable uranio 239 que transmuta en plutonio 239 y provocando una nueva explosión nuclear, algo menos energética que la anterior, pero no es necesario que lo sea.
Mientras tanto, la nube de plasma ya ha disociado a los componentes del liddy dejando libres a los núcleos de deuterio y litio. Los neutrones procedentes de las dos reacciones nucleares, la del núcleo y la de la carcasa provocan una nueva reacción de fisión en el litio, que produce como resultado núcleos de tritio y neutrones.
Los núcleos de tritio y de deuterio, confinados entre 2 explosiones nucleares, a gran presión y temperatura, esta vez reaccionan entre sí, produciendo partículas alfa, que son el núcleo del helio, una de las partículas más estables del universo, emitiendo muchísima energía.
En resumen, tenemos 4 reacciones de fisión nuclear y una de fusión, que se completan en apenas unos microsegundos. Y entonces vienen las consecuencias de esta obra maléfica de ingeniería.
El relatocuento El último hombre sobre la faz de la tierra podría emular un holocausto nuclear.
La explosión
Una bomba de estas características viene a tener una potencia de hasta 70 megatones. Una típica tiene entre 2 y 5 megatones. O lo que es lo mismo. Tras apenas unos microsegundos tenemos la energía de la explosión de entre 2 y 5 millones de toneladas de TNT confinadas en apenas medio metro cúbico.
Esa energía se manifiesta con la emisión de fotones, de radiación electromagnética, muy intensa y de gran energía. Hay una emisión muy potente de radiación gamma y también de neutrones.

Y empieza la fiesta.
La radiación electromagnética calienta el aire alrededor de la explosión a millones de grados. Llega al suelo calentándolo todo por encima de su temperatura de ignición. Incluso a gran distancia de la explosión la radiación es capaz de provocar quemaduras mortales en los seres vivos. Y como mínimo quemaduras en la piel muy importantes, así como transmutaciones en el ADN que degenerarán en cánceres.
Esta radiación se desplaza a la velocidad de la luz. Tras ella llega la radiación de neutrones, algo más lenta porque son partículas con masa. El neutrón tiene dos efectos principales. El más grave a largo plazo lo hace con el hierro, el componente principal del acero. El isótopo más estable del hierro es el de número atómico 56. Pero al ser bombardeado por neutrones, los atrapa, aumentando su masa pudiendo alcanzar el isótopo 59, radioactivo.
El cobalto presente en la mayoría de las aleaciones de acero también capta neutrones, transmutándose al isótopo 60, altamente radiactivo.
Y mira que hay poco acero en nuestras ciudades.
Pero el neutrón tiene una peculiaridad. Fuera del núcleo no es estable. Rápidamente se transmuta en un protón. Es una radiación ionizante muy peligrosa, ya que crea átomos de hidrógeno libres, que desestabilizan la vida. O sea, que mata rápidamente.
En la explosión se han emitido principalmente fotones y neutrones, que nos han mostrado sus dos primeros efectos, los de la radiación. Pero no son los únicos.
Los fotones muy energéticos que han salido de la explosión alteran los materiales conductores, induciendo corrientes eléctricas muy intensas y de gran potencial. Es el llamado pulso electromagnético. Todo material conductor irradiado producirá intensos cortocircuitos en su interior. Los coches, los teléfonos móviles, todos los elementos electrónicos inmediatamente serán destruidos.
En los motores, generadores y transformadores eléctricos éste pulso electromagnético creará importantes cortocircuitos que los destruirá al instante. Justo después de la explosión termonuclear desaparecerá la electricidad en un radio de varios kilómetros.
Pero nuestros fotones altamente energéticos no dejan sólo esos efectos, sino que calientan instantáneamente el aire varios cientos de metros alrededor de la explosión a una temperatura de millones de grados. Este aire sufrirá una dilatación instantánea provocando una onda expansiva tan potente que destruirá cualquier construcción en un radio de varios kilómetros alrededor de la explosión.
Ya tenemos una ciudad ardiendo y destruida por la onda expansiva. Pero aún queda lo peor. Hay que avivar ese fuego. Y eso se consigue con el famoso hongo atómico.
El aire recalentado por la explosión asciende rápidamente hacia capas muy altas de la atmósfera, provocando una enorme succión debajo. Vientos huracanados de aire cargado de oxígeno barrerán la ciudad desde el exterior de la explosión, avivando el fuego, provocando una tormenta de fuego.
La ciudad donde ha caído la bomba termonuclear ha sido completamente destruida.
En la novela El final de la cuenta atrás se especula sobre un posible ataque nuclear sobre Nueva York.

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A lo que hemos sido capaces de llegar. Impresionante desarrollo con el objetivo de la destrucción.
Vaya.
Muy interesante. Y todo ese proceso se da en una fracción de segundo.
Y la energía que es capaz de liberar.
Por curiosidad. ¿Qué pasa cuando la explosión nuclear se da en el espacio?
Se produciría una emisión enorme de radiación que se disiparía en el espacio. Cuanto más lejos de la explosión estuvieras menor sería el efecto de esa radiación, que te llegaría intacta (gran parte de ella como radiación gamma).
Si esa radiación llega a las capas altas de la atmósfera tiene el efecto de una tormenta solar. Si es muy elevada tendría efectos sobre la superficie de la tierra similares a un pulso electrónico.
Puedes buscar información sobre la “bomba arcoiris”.